Cosas que me llevaría a una isla desierta: Netflix y The Office

Lo que parecía un imposible por fin se hace realidad: ¡Netflix llega a España! Como consumidora compulsiva de series y adicta a Netflix cualquier opinión que dé no va a ser para nada objetiva, pero la voy a dar igualmente porque para eso es mi blog.

Netflix te permite ver series, pelis y documentales a cholón, a cualquier hora del día y desde donde quieras (y haya internet). Con eso ya me parece la hostia. Que sí, que no vas a tener tooooooodas las series que quieres ver a la vez que se emiten, pero suficiente ha conseguido Netflix en una industria mastodóntica y viejuna como la de la distribución audiovisual, que además se niega a forrarse un poco menos de lo que viene forrándose hasta ahora. 

No sé cuál va a ser el catálogo de Netflix en España, pero ya sólo con las series que tienen de producción propia tienes para empezar: House of Cards (nada que añadir), Orange is the new black (nueva temporada en breves), Daredevil, Unbreakable Kimmy Schmidt (viva el humor absurdo y Tina Fey), Marco Polo, Sense 8Arrested Development, Grace & Frankie (que me enganchó sin yo esperarlo)… tienen muchas más, pero sólo he puesto las que veo, que para el resto ya está Wikipedia. Luego tiene un catálogo bastante amplio de series de hace mil años pero con todas las temporadas, y a mí por lo menos me encanta eso de verme 6 temporadas de una sentada. Un ejemplo: hace unos días descubrí que tenían Friday Night Lights. No sé cómo no había visto esta serie cuando en el primer capítulo ya te plantan accidentes, amenazas, cuernos y problemones adolescentes todo ello aderezado con fútbol americano; en serio, es el drama perfecto. Netflix también tiene Friends y Mean Girls. Punto y final. 

Espero que también incluya una serie que ya tiene tanto en UK como aquí y que están en mi top five de mejores series de la historia junto con Parks & Recreations, The Sopranos y Gilmore Girls. Sí, yo soy así de ecléctica en mis gustos, y sí, todavía estoy pensando cuál es la quinta. Hoy toca hablar de The Office, una comedia que te hace reírte sin parar, aplaudir (aplaudir viendo series es sano) y desear que no se acabe nunca. 

Aquí me estoy refiriendo a la versión US, remake de la inglesa. Lo intenté con la de UK pero el humor inglés me sigue costando, y eso que con Ricky Gervais me rio sólo con verle la cara.
*Aprovecho para recomendarte el delirante documental/ serie de viajes An Idiot Abroad, también en Netflix y también de Ricky Gervais.

Voy a ser buena e intentar no spoilear mucho, aunque no sé si se puede considerar spoiler hablar de una serie que empezó a emitirse hace 10 años. Es como si te cuento el final de El Sexto Sentido, si te la spoilean igual es que te lo mereces.

Para mí hablar de The Office es hablar de Michael Scott. Y eso que yo tengo la vergüenza ajena muy agudizada y lo pasé mal los primeros capítulos. No sé si te viene a la cabeza el típico compañero de trabajo que intenta ser gracioso pero no, y te da como vergüencita, pues súmale algunos momentos faltones y ese es Michael, elevándolo a la enésima potencia. También es un mal jefe, a veces mala persona sin más, un desastre y un personaje totalmente entrañable. Su despedida de la serie fue el momento en el que más lloré de las 9 temporadas, y la verdad es que supuso una pérdida importante. The Office dM (después de Michael) no es lo mismo. Vi las dos temporadas que quedaban igualmente y tú tienes que hacer lo mismo porque es lo correcto y tienen su punto. Eso sí, estarás esperando que en cualquier momento se descubra que todo es un sueño de Dwight, y que cuando se despierta Michael está ahí y todo vuelve a la normalidad. Ah, siempre que digas "That's what she said" recuerda que esta broma pertenece a Michael Scott.

Después de Michael es difícil hacer un ranking de los personajes que más me gustan, porque todos me encantan - menos Toby, el pobre Toby es odioso. Abajo te dejo un vídeo que muestra la reacción que tendrás cada vez que le veas -. Pero si tengo que destacar algo más de la serie destaco la relación de Jim y Pam. Porque aunque se llame The Office y transcurra en una oficina de ventas, el argumento de la serie es en realidad la maravillosísima historia de amor de Jim y Pam. Que no es porque lo diga yo, que te lo dejan claro ya desde el primer capítulo. El segundo momento en el que más lloré con la serie está relacionado con esta pareja, me entró hipo y todo de la felicidad. 
Si te cruzas con alguien que no es muy de comedias románticas igual te dice que él recuerda más la relación de Jim y Dwight. Allá ellos.

Y hasta aquí te cuento porque tienes que verla. No da para infinitas teorías descabelladas, ni tiene personajes malvados malvadísimos, ni ningún efecto especial que te vuelva loco. Lo que sí tiene es un formato muy cómodo de 20 minutos para dejarte siempre con ganas de más, y muy útil si quieres ver algo mientras comes y las noticias cada vez te deprimen más; personajes a los que terminarás cogiendo mucho cariño aunque al principio creas que va a ser imposible; risas aseguradas en cada capítulo, y que siempre que acabe uno serás más feliz que cuando empezaste a verlo. ¡Estás tardando!

Como empecé el post hablando de Netflix no quiero terminar sin una pequeña reflexión/recomendación /esperanza: 
Espero que le vaya bien en España y poco a poco consigamos que las distribuidoras entiendan que ya no queremos esperar meses a que las series se estrenen internacionalmente, y que tampoco queremos ver una peli con anuncios interminables a la hora que nos obligue la televisión de turno. Nosotros tenemos que aprender a pagar por lo que vemos, porque hacer una serie y una peli cuesta dinero (y mucho),  que la gente que las hace tiene la tonta costumbre de comer y la necesidad de pagar facturas.