TinyLetter - #FiveMinutesADay 🦄 Happy Place

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El otro día me ocurrió algo que me dejó un poco/bastante/muy pensativa. Empiezo poniendo en situación:

Llevo usando el Apple Watch como un par de años y tiene una aplicación llamada Breathe. La aplicación consiste en que cada X tiempo (el tiempo que tú decidas) el Apple Watch te da un toque para que te pares un minuto a respirar hondo y prestar atención a tu respiración —en plan meditación/ mindfulness—. Yo tengo puesto que me avise cinco veces al día. Eso significa que a lo largo del día debería dedicar un total de 5 minutos a estas minimeditaciones (además de mis 20 minutos de meditación, que van aparte).

El caso, que el otro día me llegó la notificación mientras trabajaba y pensé: "¡uy! no, no tengo tiempo para Breathe". Vamos, que había hecho de la frase "no tengo tiempo ni para respirar" una realidad como un templo. Y me di cuenta de que llevaba meses ignorando las notificaciones. Mi primera reacción fue eliminarlas, que total no las estaba haciendo ni caso. Pero entonces fue cuando me puse a pensar: ¿en serio no puedo dedicar 5 minutos de mi día a parar por un momento? 5 minutos. 5 minutos en un total de casi 16 horas —hora arriba hora abajo sin contar las que duermo—. Así que en vez de eliminar estas "molestas" notificaciones, me he propuesto cumplir con estas minisesiones de meditación y aprovecharlas al máximo.

Para parar de vez en cuando y centrarte en tu respiración durante 30 segundos no necesitas Apple Watch, igual con un post it en tu escritorio como recordatorio te vale y yo lo recomiendo totalmente 😌 Si además reservamos media horita para leer, ver una serie o cocinar, mejor que mejor. Y aquí estoy yo para darte algunas ideas. 

  • VerEasy. Esta serie de Netflix me ha dejado totalmente maravillada. Son ocho capítulos no relacionados entre sí (al menos de primeras) centrados en relaciones de todo tipo. Un matrimonio con hijos intentando innovar en cuanto a sexo se refiere, una chica que intenta ser vegana para gustar a su nueva novia o un par de hermanos totalmente diferentes pero apasionados por la cerveza artesanal son algunos de los personajes.

    La serie se estrenó hace tiempo, pero yo terminé de verla hace unos días porque he ido disfrutándola poco a poco, viendo los capítulos en momentos muy específicos. Y vaya si la he disfrutado. Se agradece ver series con personajes tan reales y dispares que cuentan de una manera tan sencilla algo tan poco sencillo como es la vida.
     
  • Leer. Si con Easy me iba reservando los capítulos para momentos puntuales, hoy vengo con un libro del que también me gusta disfrutar poco a poco: Milk and Honey (Otras maneras de usar la boca en la versión española), de Rupi Kaur. Una serie de poemas e ilustraciones en los que la autora trata el amor, el feminismo, la pérdida, el dolor y la violencia con una sensibilidad extraordinaria. Algunas partes son dolorosas por las situaciones que describe, pero encierra también un mensaje de recuperación muy poderoso. Algún purista saldrá diciendo que no es poesía como tal; yo, como no soy experta, no entro en el debate y me quedo con lo que me hace sentir y lo que disfruto leyéndolo. 
     
  • Comer. Hoy vengo con receta propia (en parte), resultado una mezcla de varias que he ido haciendo y experimentos por mi cuenta. Aquí os dejo un espectacular pudding de chocolate hecho a base de black beans y dátiles. Sé que ahora mismo estás pensando que se me ha ido definitivamente o que me he equivocado, pero no, es lo más de lo más y además es supersencillo de hacer. 

Ingredientes para 2 personas gochas 🙋/ 3 o 4 no gochas:

- Un bote de black beans (como 425 g). Pongo black beans porque son más oscuras que las judías pintas que siempre compraba en España y después de 4 años sin comprar en España ando perdida en ese tema. Si pruebas con estas y sale bien, dime. 
- 7/8 dátiles (sin hueso) puestos a remojar unos 10 minutos. El remojo no es necesario, pero como suelo tener los dátiles en el frigorífico ayuda a que estén más blanditos. 
- 4 cucharadas de cacao. Cacao puro, sin azúcar ni demás guarrerías.
- 1 cucharadita de vainilla
- Una pizca de sal.

Lo bates todo junto hasta que se quede sin grumos —textura de pudding, vamos— y listo. Lo puedes meter un rato en el frigorífico y se queda más consistente, pero yo siempre lo hago a última hora y paso de esperar. Además, le suelo poner una cucharadita de mantequilla de cacahuete (solo cacahuete) por encima y ya es ultradelicioso.

Ya sabes, tómate esos ratos de descanso que tanto te mereces 💜

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