Mi primera media: The San Francisco Half Marathon

Domingo 26 de julio. San Francisco. 21,097 kilómetros. 13,1 millas. Mínimo 21 momentos de llorar de la emoción. Incontables momentos de sonrisa bobona. Felicidad total. No pensé que correr una media maratón sería tan genial. 

Llevaba ya tiempo con la idea en la cabeza, pero nunca terminaba de decidirme y soy experta en encontrar excusas para evitar todo lo que se salga de mi zona de confort (y los 10 km son una distancia muy maja). Como todo en esta vida, la cosa está en tomar la decisión y apechugar con ella, así que estando todavía en Londres me apunté a la media maratón de San Francisco. Y sin darme cuenta el último fin de semana de julio llegó (lo de sin darme cuenta es totalmente real y especialmente dramático, porque aquí no hay verano que valga).

Durante el último mes había dudado bastante sobre si correrla finalmente o no, porque tuve que estar casi 3 semanas sin entrenar por una lesión, y eso había desbaratado un poco/ bastante toda la preparación de los meses anteriores. Yo soy muy de empezar infinitas cosas y no terminar ninguna, pero no terminar esto me jodía especialmente, sobre todo porque se debía a una causa externa a mi control, y eso sí que no. Al final dije que la corría por mis ovarios, con dolor en el talón o sin él. Así que las últimas semanas tuve que intentar compaginar ponerme en forma en tiempo récord y no pasarme y volver a lesionarme; maravilloso todo.

Pero la verdad es que tenía unas ganas enormes, así que un par de días antes era todo emoción y positividad. Y con esa misma emoción y positividad me levanté el domingo 26 a las 4 de la mañana y me planté unas horas después en la línea de salida. 

En la salida. Mantener esta cara durante 21 kms sí que fue un reto.

En la salida. Mantener esta cara durante 21 kms sí que fue un reto.

La salida era cerca del Ferry Building con unas vistas geniales del Bay Bridge iluminado, porque sí, todavía era de noche. Y la verdad, aunque hubiese sido unas vistas más normaluchas habría sido igualmente genial, porque las salidas de las carreras lo molan todo. Se siente la emoción en el ambiente, y es una emoción que además compartes con miles de personas. Todo el mundo (en general) está de buen humor, con una sonrisa en la cara, con ganas de salir a correr durante dos horas o más, por muy raro que esto suene. No sé, es un sentimiento muy especial, y cuando he ido a acompañar a alguien a la salida y yo no corría sólo he podido pensar: "yo también quiero estar ahí". Creo que una forma de motivarse a tope para correr una carrera si no se está convencido del todo es ir a ver la salida de una.

Entre que llegué con el tiempo justo y la emoción, cuando me quise dar cuenta ya estaba corriendo, pasando por debajo del arco de salida; y sí, esa fue la primera vez que lloré de la emoción. Se me olvidó hasta darle a tiempo al Garmin, que era lo único que tenía que hacer. 

Salí con un pequeño tirón en la pierna, así que salí tranquila, calentando, que total ya iba a tener suficientes kilómetros por delante. Correr por Embarcadero es maravilloso, sobre todo cuando no es todavía de día, hay un poco de niebla y tienes toda la calle para ti. Así que sin darme cuenta (en serio que fue sin darme cuenta y eso es lo mejor de todo) llegué al segundo puesto de avituallamiento, que estaba en el kilómetro 8.

Después de este puesto tocaban dos malditas cuestas y sabía que después tocaba el Golden Gate, que con la tontería eran 6kms. Así que me metí en la cabeza que "si tengo que subir una cuesta, al final vendrá una bajada", y seguí. Al final agradecí las cuestas infernales de subida al puente, que hicieron que disfrutase bastante de los siguientes kilómetros básicamente porque ya no eran de cuestas infernales. Cuando crucé ya llevaba más de 10 km y estaba más feliz que una perdiz. Mis piernas no me pedían parar y me sentía llena de energía. 

Imagen: Competitor Running

Imagen: Competitor Running

Para ponerte en situación, había dividido mentalmente la carrera en 4 partes para que me fuese más sencilla y visualizar que podía acabarla, que era mi objetivo:
- 5km: lo facilito. Los hago cualquier día entrenando.
- 10km: fácil. He hecho varias carreras y los hago entrenando.
- 15km: factible. Los había hecho entrenando varias veces y con buenas sensaciones.
- El resto: lo desconocido. Aquí ya todo era nuevo, pero eran sólo 6 kilómetros más, y muy mal se tenía que da la cosa para no acabarlos. 

Teniendo esto en cuenta te puedes imaginar el subidón que me dio cuando crucé de vuelta el puente y caí en que llevaba más de 15 kilómetros, y además mis piernas iban solas. Aquí reí/lloré por enésima vez. Ya podía venir lo que viniese que iba a acabar la media maratón. Y vaya que si vino. Un kilómetro cuesta arriba más rico que nada, que yo corrí/anduve como pude. Porque odio las cuestas y más si se prolongan más de 300 metros. Eso sí, después vino un kilómetro y medio cuesta abajo que me dio la vida y me permitió recuperar fuerzas para afrontar los 3 últimos jodidos kilómetros. Y he puesto "jodidos" pero podría haber puesto "extremadamente jodidos". Porque fueron básicamente 3 kilómetros de cuestas arriba (vale sí, con algunas partes de recuperación, pero que sabían a nada).

Sabía que terminábamos en el Golden Gate Park, y después de 2 kilómetros sin ver un triste árbol empezaba a pensar que nunca llegaríamos. Así que cuando por fin apareció y supe que sólo me quedaba un kilómetro, supe que ya sí que estaba hecho.

Iba ya corriendo más despacio que las señoras que paseaban por el parque y pensé que así llegaría a la meta, pero a lo lejos vi a Fran al lado del arco de llegada y me dio fuerzas para apretar y llegar un poco más decentemente. Cuando crucé debía parecer una maniaca, porque reía y lloraba todo a la vez y sin parar. Pero yo cuando soy feliz es lo que hago, y era muy feliz. Había terminado lo que me propuse hace unos meses. Me había demostrado a mí misma que era capaz de acabar un media maratón. Y me sentía genial. 

Acabé más tarde de lo que me había planteado cuando empecé a entrenar, pero no lo veo ni mucho menos como una derrota. Para mi primera media no había elegido una carrera fácil, y después de una lesión de por medio todo lo que quería era disfrutarla a tope, acabarla, quedarme con un buen sabor de boca y con ganas de más. Y sí que he conseguido todo esto. 

Disfruté de una carrera espectacular, con unas vistas maravillosas (las vistas que tienes una vez que subes cuestas infernales no tienen precio), con muchísima gente animando y en la que me sentí genial durante todo el camino. Y con eso es con lo que me quedo. 

Muchísimas gracias a los que vinisteis a animarme, a los que lo hicisteis virtualmente, a los que compartisteis un rato de carrera conmigo, y especialmente a Fran, que me diste el empujón final que necesitaba y después aguantaste mi retransmisión de la carrera (que duró incluso más que la misma). Cuando no estaba con la mente en blanco, que es una sensación maravillosa mientras corres, pensaba en todos vosotros y en vuestros ánimos; en vosotros y en una pizza con una cerveza que me había prometido como recompensa, todo sea dicho.

Pues eso, que al final no soy tan debilucha como siempre me ando quejando, y ha molado demostrármelo a mí misma. Y de paso me lo pasé pipa. 

I'm a San Francisco Half Marathon Finisher!

sfhalfmarathonfinisher