TinyLetter - #ReadWomen 🦄 Happy Place

El mes de mayo fue mes de comprar libros a saco. No había caído en que por estas fechas es la Feria del libro de Madrid hasta que me he puesto a escribir esto. Y me ha resultado curioso. Puede que tantos años yendo en procesión de caseta en caseta bajo un sol abrasador en El Retiro hayan creado en mí un reflejo inconsciente de comprar libros a porrón a finales de mayo. Suelto todo esto a modo de excusa y quizá minipromesa de que durante unos meses no compraré tantos libros, pero sé que será en vano. La próxima vez que entre en una librería cae alguno; se aceptan recomendaciones.

Con tantos libros nuevos en mi —ya de por sí interminable— lista de libros pendientes, este último mes he dedicado más tiempo a leer que a cocinar y ver series, así que voy a dedicar un poco más de espacio a las recomendaciones literarias:

  • Leer. Aquí tienes una lista de todos los libros que he comprado en las visitas que he hecho últimamente a dos de mis librerías favoritas en San Francisco: The Booksmith y Folio Books; por si te sirven de inspiración:

    Directo a mi apartado de libros feministas —que crece a pasos agigantados— va Women, Race and Class, de Angela Davis. Leer a mujeres que han dedicado su vida al activismo es siempre un chute de energía bien necesario.

    También llevaba mucho tiempo esperando para leer The Handmaid's Tale, de Margaret Atwood, y al ver que estrenaban la serie, me entró aún más prisa.

    Estoy leyendo muchos relatos cortos últimamente (y escribiéndolos 🙈 ) así que he aprovechado para hacerme con algunos libros de relatos que tenía pendientes: Difficult Women, de Roxane Gay y A Manual for Cleaning Women: Selected Stories, de Lucia Berlin.

    Y como siempre estoy en busca de nuevos autores, no pude dejar pasar la oportunidad de comprar Best of Young American Novelists 3, el número de la revista Granta que cada 10 años presenta una lista con los 21 mejores escritores de ficción americanos menores de 40 años.

    Por si no se nota la tónica general: #readwomen. Llevo dos años leyendo y comprando libros de mujeres en su mayoría. Significando “en su mayoría” que igual me he leído 3 escritos por hombres frente a unos 20 (libro arriba libro abajo) escritos por mujeres. Por ahora los escritores se están quedando en la lista de pendientes, y me estoy poniendo al día con las escritoras. A veces me han dicho que soy una exagerada y que así me estoy perdiendo buenos libros. Como siempre digo: "nunca tuve término medio" Y "he pasado 28 años leyendo a hombres, así que creo que puedo perderme algunos buenos libros escritos por ellos y recuperar tiempo con buenos libros escritos por ellas, que llevan siglos pasando desapercibidas". Ya iré recuperando poco a poco.

    Después de toda esta literatura, aquí llega el resto, que también necesitamos comer y compartir teorías locas sobre series.

  • Ver. El domingo pasado fue el último capítulo de la tercera y última temporada de The Leftovers. DESOLACIÓN. Tardé en empezar a verla pero me puse al día rápido. Es imposible ponerse al día despacio porque es una serie que absorbe de forma espectacular. Basada en un libro de Tom Perrotta, se plantea qué ocurriría si de pronto 140 millones de personas se desvaneciesen de la faz de la tierra sin dejar rastro. Me gusta porque no le da muchas vueltas al qué, cómo o por qué a ocurrido, sino que profundiza en lo que supone este hecho para los que han quedado y cómo les afecta. Todo esto centrándose en unos personajes un tanto complicados ya de por sí.

    Mención especial a Nora Durst, personaje potentísimo tanto en sus momentos de fortaleza como en los de debilidad, del que me declaro fan incondicional. Y qué decir de Justin Theroux, al que he descubierto como actorazo con esta serie. Jennifer, igual saliste ganando.

  • Comer. Hoy te recomiendo un Pad Thai hecho ensalada, para días calurosos (y no calurosos porque la mezcla lima/peanut butter en la salsa es muy top). Es de Be Good Organic, y aunque no soy mucho de tofu en esta receta me gusta bastante. Ya he recibido alguna que otra recomendación de amor sobre cómo preparar tofu que tengo que probar sin falta. Acepto ideas que me ayuden a cambiar mi relación —no siempre positiva— con este ingrediente 😊


    Eso es todo por hoy. Lee mucho, come mucho, pasea mucho y disfruta de las abdominales de Theroux 💜

TinyLetter - #FiveMinutesADay 🦄 Happy Place

Puedes leer las anteriores TinyLetters que he mandado y suscribirte aquí


El otro día me ocurrió algo que me dejó un poco/bastante/muy pensativa. Empiezo poniendo en situación:

Llevo usando el Apple Watch como un par de años y tiene una aplicación llamada Breathe. La aplicación consiste en que cada X tiempo (el tiempo que tú decidas) el Apple Watch te da un toque para que te pares un minuto a respirar hondo y prestar atención a tu respiración —en plan meditación/ mindfulness—. Yo tengo puesto que me avise cinco veces al día. Eso significa que a lo largo del día debería dedicar un total de 5 minutos a estas minimeditaciones (además de mis 20 minutos de meditación, que van aparte).

El caso, que el otro día me llegó la notificación mientras trabajaba y pensé: "¡uy! no, no tengo tiempo para Breathe". Vamos, que había hecho de la frase "no tengo tiempo ni para respirar" una realidad como un templo. Y me di cuenta de que llevaba meses ignorando las notificaciones. Mi primera reacción fue eliminarlas, que total no las estaba haciendo ni caso. Pero entonces fue cuando me puse a pensar: ¿en serio no puedo dedicar 5 minutos de mi día a parar por un momento? 5 minutos. 5 minutos en un total de casi 16 horas —hora arriba hora abajo sin contar las que duermo—. Así que en vez de eliminar estas "molestas" notificaciones, me he propuesto cumplir con estas minisesiones de meditación y aprovecharlas al máximo.

Para parar de vez en cuando y centrarte en tu respiración durante 30 segundos no necesitas Apple Watch, igual con un post it en tu escritorio como recordatorio te vale y yo lo recomiendo totalmente 😌 Si además reservamos media horita para leer, ver una serie o cocinar, mejor que mejor. Y aquí estoy yo para darte algunas ideas. 

  • VerEasy. Esta serie de Netflix me ha dejado totalmente maravillada. Son ocho capítulos no relacionados entre sí (al menos de primeras) centrados en relaciones de todo tipo. Un matrimonio con hijos intentando innovar en cuanto a sexo se refiere, una chica que intenta ser vegana para gustar a su nueva novia o un par de hermanos totalmente diferentes pero apasionados por la cerveza artesanal son algunos de los personajes.

    La serie se estrenó hace tiempo, pero yo terminé de verla hace unos días porque he ido disfrutándola poco a poco, viendo los capítulos en momentos muy específicos. Y vaya si la he disfrutado. Se agradece ver series con personajes tan reales y dispares que cuentan de una manera tan sencilla algo tan poco sencillo como es la vida.
     
  • Leer. Si con Easy me iba reservando los capítulos para momentos puntuales, hoy vengo con un libro del que también me gusta disfrutar poco a poco: Milk and Honey (Otras maneras de usar la boca en la versión española), de Rupi Kaur. Una serie de poemas e ilustraciones en los que la autora trata el amor, el feminismo, la pérdida, el dolor y la violencia con una sensibilidad extraordinaria. Algunas partes son dolorosas por las situaciones que describe, pero encierra también un mensaje de recuperación muy poderoso. Algún purista saldrá diciendo que no es poesía como tal; yo, como no soy experta, no entro en el debate y me quedo con lo que me hace sentir y lo que disfruto leyéndolo. 
     
  • Comer. Hoy vengo con receta propia (en parte), resultado una mezcla de varias que he ido haciendo y experimentos por mi cuenta. Aquí os dejo un espectacular pudding de chocolate hecho a base de black beans y dátiles. Sé que ahora mismo estás pensando que se me ha ido definitivamente o que me he equivocado, pero no, es lo más de lo más y además es supersencillo de hacer. 

Ingredientes para 2 personas gochas 🙋/ 3 o 4 no gochas:

- Un bote de black beans (como 425 g). Pongo black beans porque son más oscuras que las judías pintas que siempre compraba en España y después de 4 años sin comprar en España ando perdida en ese tema. Si pruebas con estas y sale bien, dime. 
- 7/8 dátiles (sin hueso) puestos a remojar unos 10 minutos. El remojo no es necesario, pero como suelo tener los dátiles en el frigorífico ayuda a que estén más blanditos. 
- 4 cucharadas de cacao. Cacao puro, sin azúcar ni demás guarrerías.
- 1 cucharadita de vainilla
- Una pizca de sal.

Lo bates todo junto hasta que se quede sin grumos —textura de pudding, vamos— y listo. Lo puedes meter un rato en el frigorífico y se queda más consistente, pero yo siempre lo hago a última hora y paso de esperar. Además, le suelo poner una cucharadita de mantequilla de cacahuete (solo cacahuete) por encima y ya es ultradelicioso.

Ya sabes, tómate esos ratos de descanso que tanto te mereces 💜

michael-scott-the-office